En esta segunda entrada vamos a
hablar sobre el estilo del disco. Con ésto no sólo me refiero a
clasificar el disco dentro de los diferentes estilos de música que
encontramos en la actualidad (como pueden ser pop, rock, jazz, blues,
electrónica, etc, y los subgéneros que pertenecen a cada una de
estas familias principales), me refiero también a hablar un poco de
las herramientas musicales de tipo teórico que he usado para
componer las canciones.
Los que sepáis algo de teoría
musical, seguro que habéis oído hablar de los siete Modos
Griegos. Digamos que son siete clasificaciones de notas en forma
de series que dan pie a una serie de escalas y acordes en los que se
basan casi toda la música occidental que escuchamos hoy en día. Los
nombres de los siete modos griegos son Jónico o Mayor, Dórico,
Frigio, Lidio, Mixolídio, Eólico o Menor y Locrio. Los más
usados dentro de los siete son el modo Mayor y el modo Menor, podría
afirmar que prácticamente toda la música que suena en emisoras de
radio muy comerciales está compuesta mediante estos modos. Por
supuesto que existen muchos tipos de series de notas o escalas que no
están dentro de estos modos griegos, lo que hace que puedan
componerse canciones que suenan diferente a lo que normalmente
estamos acostumbrados, pero no por ello son menos interesantes.
Según el tipo de canción que
queramos hacer, nos podemos basarnos en uno u otro modo griego para
empezar a componerla, dependiendo de si queremos hacer una canción
alegre, una canción con un tono más triste, con sabor a flamenco,
con un sonido muy liviano con poca tensión, o una canción más
oscura, por ejemplo.
Para empezar a componer una canción,
lo primero que tendremos que elegir es el tono de la misma. En este
caso la palabra tono se refiere a la nota tónica, base o de reposo
de la canción. Pero esta nota casi nunca la encontramos sola, sino
formando parte de un acorde al que llamaremos acorde de tónica, o de
reposo. Al elegir el tono, ya podemos decir que una canción está
escrita en Do, Re, Mi, Fa, etc, o incluso en alguna nota intermedia
de éstas, Do#(sostenido), Re#, ó Reb(bemol), Mib, etc. Después de
haber elegido el tono, pasaremos a elegir el modo. Al elegir el modo
(cualquiera de los siete modos griegos por ejemplo), éste nos aporta
una serie de acordes, clasificados en grados, y una escala. El grado
I es el acorde de tónica , cuando la canción llega a este acorde,
vamos a estar en un estado de reposo, como en “casa”. Conforme
una canción va progresando y nos encontramos con otros grados del
modo determinado, eso acordes van a presentar una mayor o menor
tensión, que será resuelta siempre en el acorde de tónica. El
acorde que tiene la mayor tensión es el grado V, que se le llama
dominante, y es el que suele acabar una progresión de
acordes, ya que da pie a comenzar una nueva rueda de acordes con el
grado I o tónica. Los modos griegos presentan siete grados, formados
por los siete acordes que forman las notas de sus escalas.
Puede resultar algo confuso al
principio, pero cuando se profundiza en el tema vemos que puede
llegar a entenderse relativamente rápido, así como la memorización
de los intervalos entre las notas de las diferentes escalas y la
formación de acordes. Para formar acordes debemos pensar en los
intervalos de las notas que los componen. Los acordes más básicos
son los tríada, formados
por tres notas (tónica, tercera y quinta). De ellos se puede partir
para formular acordes más complejos, como los cuatríada
(tónica, tercera, quinta y
séptima) de cuatro notas, o incluso acordes más complejos, sumando
más notas o tensiones a los cuatríada, siempre que sigamos las
reglas que nos imponen los modos para no causar cacofonía.
El
asunto de la composición no termina en el uso de los acordes (grados
modales) que te permite el modo elegido, pues existe una herramienta
que permite la mezcla de dos o mas modos (intercambiando los acordes
de dichos modos), llamada intercambio modal, u
otras como la modulación,
en la que podremos cambiar el tono (nota-acorde de tónica) de la
canción, por otros tonos vecinos, de forma que el cambio no resulte
violento. Estas técnicas hacen que el resultado no sea tan
predecible, y pueden llegar a causar una mejor impresión en el
oyente.
Pero en esta
entrada tampoco vamos a profundizar en la teoría musical, sólo
quería hablar un poco por encima de la base que al menos yo sigo
para empezar a componer, como ya dije en la entrada anterior, nunca
tuve profesor y estudié la teoría de forma autodidacta, por lo que
esto es mi forma de ver las cosas, y puede que no sea la mejor. En futuras entradas podremos retomar el tema de la teoría poco a poco para el que quiera aprender algo y parta de cero.
Lo que sí me
gustaría al menos es diferenciar por encima cada uno de los modos
griegos, definiendo su sonido con ejemplos de canciones, para poder
diferenciarlos. Una vez visto esto, concluiremos con el objetivo del
texto, que era definir el estilo musical de las canciones que van a
formar el disco.
- Modo Jónico o Mayor: Su sonido es principalmente alegre, sus grados están compuestos por acordes mayores sobre todo, y otros menores que dan un toque melancólico. Es el modo más usado y en el que se basa la gran mayoría de la música popular. Sirve de base para estudiar los modos griegos y sus escalas. Ejemplo: U2 - Where the streets have no name.
- Modo Dórico: Al ser su tónica un acorde menor su sonido es más triste o melancólico, pero al tener el cuarto grado mayor, es algo más alegre que el modo menor. Ejemplo: Sting – English man in New York.
- Modo Frigio: Suena a flamenco, o a música clásica española. Su tónica es un acorde menor. Ejemplo: Chic Corea - La Fiesta.
- Modo Lidio: Su Tónica es un acorde mayor, es un modo que suena alegre y liviano, con poca tensión, muy apto para baladas y pasajes más bellos. Pero al tener su quinta aumentada (un semitono por encima) también tiene tiene un toque oscuro. Ejemplo: Dream Theater – Hell's kitchen.
- Modo Mixolídio: Muy parecido al modo mayor, alegre y directo, muy útil en canciones de rock más clásico para alzar melodías y riffs contundentes pero nada oscuras y para música folk. Ejemplo: John Petrucci – Glasgow Kiss.
- Modo Eólico o Menor: El más usado junto al modo mayor y opuesto a él en el sentido que su sonido es triste y melancólico, ideal para baladas o canciones muy melódicas. Probablemente sea la base de todo el Heavy Metal. Ejemplo: Iron Maiden – Fear of the Dark.
- Modo Locrio: Muy poco usado en la música popular, ya que su acorde de tónica tiene la quinta disminuida. Muy usado en los estilos de música más duros y pesados, como el heavy metal, el Thrash y el Death Metal, etc. No creo que lo escuchemos en los cuarenta principales. Ejemplo: Metallica - That was just your life.
Para
acabar, concluiremos diciendo que las canciones que forman este disco
van a estar compuestas principalmente por modos mayores,
haciendo uso de la técnica del intercambio modal,
para intentar conseguir melodía que no sean predecibles, cambiando
del modo mayor al menor consiguiendo progresiones de acordes
contundentes y melódicas, y uso de la modulación
para intentar buscar un estímulo en el oyente al subir o bajar el
tono, o al sorprender con un cambio de tono en mitad de una
progresión. A la vez vamos a usar algunas escalas exóticas
que se encuentran fuera de estos modos, como la escala de
tonos enteros, con su sonido
enigmático, la escala Frigia Mayor,
cuyo sonido es árabe, o una de las escalas del compositor Béla Bartók, cuyo
acorde de tónica es mayor pero los intervalos del resto de las notas
son muy sorprendentes, como su quinta disminuida, y partes
atonales, que
no van a seguir una escala determinada, donde intentaremos buscar la
belleza en los sonidos y atmósferas extrañas.
Los
grupos que pueden ser la influencia de estas canciones son sobre todo
Steven Wilson y Porcupine Tree, King Crimson, Dream
Theater, Opeth, Radiohead, Nine Inch Nails, Iron Maiden, Metallica o
The Beatles, por lo que la
mezcla de estilos está servida.
Pues señores,
esto es todo por ahora, nos leemos en la próxima. ¡Saludos!